Adversidad, Calidad de vida, Desarrollo personal, duelo, Estrés, Psicología

Así sabrás si el aislamiento social está afectando tu salud mental

Además de reducir la propagación de la pandemia por la COVID-19, el aislamiento ha sido ocasión para que varias personas confronten viejos y nuevos problemas que no habían sido resueltos o no están siendo atendidos. Reflexiona sobre tu salud emocional con este artículo.

Permanecer en casa ha puesto en evidencia nuestras habilidades para relacionarnos en el contexto familiar. Sin duda hay muchos casos como familias existen. A grandes rasgos algunas familias conviven en armonía y continúan sus costumbres y funciones sin mayor afectación. El proporcionar afecto, sustento económico y seguridad son algunas de ellas. Por otro lado, muchas otras han experimentado alteraciones ya existentes como discusiones y distanciamientos entre sus miembros debido a las pocas herramientas de diálogo y comunicación afectiva de las que disponen. En consecuencia, no toleran convivir más con algún familiar.

Muchos otros, han vivido el confinamiento con angustia, ya que recluidos en las paredes del hogar han tenido que escuchar los pensamientos de su propia mente. Los autorreproches, las autocríticas y los pensamientos de tremendismo que les dicen que este es el final y no hay nada más allá del virus, son algunos de sus elementos más nocivos. Como efecto de escuchar esta voz las 24 horas del día, comienzan a experimentar síntomas y signos de depresión leve: el desánimo general, las pocas fuerzas para levantarse de la cama cada día, el llanto, la frustración y la pérdida de sentido por las actividades cotidianas.

Centrar la atención total en la pandemia no es saludable. Es funcional preocuparse por los efectos colaterales en el empleo o la pérdida de este, el impacto económico y los procesos de duelo, sin embargo llega un punto en el que pensar 12 veces lo mismo, solamente nos desgasta, desanima y no ayuda a encontrar soluciones para mejorar la situación.

En otros casos, los procesos de duelo se han visto alterados, y no se esperaba menos, ya que factores como ser acompañado, abrazado y consolado por los asistentes a los rituales, se han suprimido. Circunstancias como la reducción del aforo y en algunas ocasiones la imposibilidad de ver al ser querido para despedirse, han obligado al doliente a sobrellevar su dolor en aislamiento y soledad. Haciendo este proceso más pesado de lo que habría sido acompañado.

En medio de este contexto, la salud mental cobra relevancia ya que no basta con estar vivo sino también hay que vivir una buena vida. La vida es un movimiento que ocila entre la salud y la enfermedad y entre la alegría y la tristeza, entre el amor y el odio. Cuando comenzamos a focalizar nuestra atención en un solo polo, en detrimento del otro, comenzamos a enfermar. Por esta razón, es válido que revisemos nuestra filosofía de vida y sepamos que aunque hay malos momentos, estos no duran para siempre, como los buenos tampoco son eternos.

Comprender esto también nos hará entender que cuando estamos en un mal momento, podemos pedir ayuda. Así como visitamos al sastre cuando un pantalón nos queda muy largo y requiere un ruedo, también podemos consultar a un psicólogo cuando ya no sabemos cómo mejorar nuestras emociones o nos hemos enfrascado en algún pensamiento.

Lo importante es que estés atento a cómo la pandemia ha impactado tu estado de ánimo y manera de pensar para que busques ayuda de manera oportuna. Estas preguntas te ayudarán con ello:

  • ¿cuál es tu primer pensamiento al despertar?, ¿te sientes satisfecho con la vida?, ¿piensas que hay una situación muy pesada que no soportas más?…
  • ¿cómo es tu estado de ánimo en general?, ¿te sientes contento?, ¿triste?, ¿irritable?, ¿satisfecho?…
  • ¿Cómo es tu nivel de energía en el día?, ¿te sientes cansado?, ¿con la energía suficiente?…

Si cuando respondas a estas preguntas te das cuenta que la mayor parte de respuestas refleja incomodidad o sentimientos inconvenientes que te han generado problemas en la relación con tus compañeros de trabajo, familiares o contigo mismo, es un buen momento para consultar a un terapeuta.

Tu salud mental es importante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s