Adversidad, Desarrollo personal, Psicología, Psicoterapia

Como superar las experiencias de abuso en la infancia

Las secuelas de haber sobrevivido a situaciones de abuso en la infancia van desde responder a la defensiva al mundo, sentirse malo, retraerse y pensar que no se tiene nada bueno para ofrecer, hasta dificultades para establecer relaciones íntimas. En este artículo te propongo un proceso que puedes emprender para superar estas dificultades, acompañado de un terapeuta.

  • Aceptar que viviste el abuso. En muchas ocasiones la persona trata de justificar la experiencia del abuso o bien racionalizarla. Piensa que vivir esto es normal o trata de justificar a los familiares cuando estos han sido los agresores. Si es tu caso, la primera etapa hacia la recuperación del bienestar es aceptar que esto sucedió.
  • Vivir las emociones de una manera constructiva. Una vez que hagas conciencia de la experiencia que viviste, seguramente sentirás emociones ambivalentes como el enojo, miedo, vergüenza y alivio. Es muy importante que sepas que no fuiste responsable de lo sucedido y que cuando hables de ello te sentirás aliviado, con un gran peso menos encima.
  • Acepta tu pasado. Sin duda, hacer cambios es un trabajo arduo, sin embargo con la ayuda de un terapeuta podrás replantear los roles que has jugado desde la situación del abuso. Es frecuente que en la clínica surjan preguntas como ¿si fui víctima una vez, lo seré siempre? ¿si fui abusado ahora seré un abusador? en la medida que respondas a esta interrogantes, podrás hacer cambios importantes en tu vida. Recuerda que ya no eres un niño, ahora eres un adulto.
  • Despídete de los padres que nunca tuviste. Si la situación de abuso se dio por parte de uno de tus padres, bien sea por agresiones o negligencia, lamentarte por lo que hicieron o dejaron de hacer no te está llevando a ningún lado. Junto a tu terapeuta, despídete de esa figura de añoranza y comienza a planear el futuro.
  • Reconoce tu poder. Cuando hayas expresado tus emociones negativas, verás paulatinamente que lo positivo empieza a salir a la luz. Te das cuenta de que la situación de abuso te dejó una enseñanza, tienes más mecanismos de afrontamiento, maduraste más rápido, etc. y de pronto ves que no todo fue totalmente malo. Ahora estarás en condición de visualizarte hacia el futuro.

En conclusión, la experiencia de haber sufrido de abuso, en cualquiera de sus formas, a lo largo de la infancia, deja secuelas indudablemente. Cuando el niño abusado crece y se vuelve un adulto, desarrolla dificultades personales, con los demás y el futuro, como si una sombra oscureciese su visión de la vida. ¿Cómo se resuelve? iniciando el proceso de curación acompañado de un terapeuta, que implica reconocer la experiencia de abuso, experimentar las emociones que esto genera, renunciando al pasado y descubriendo el potencial personal que se tiene para crecer hacia adelante.

Fuente: Gil, E. (1983) Superando el dolor. Estados Unidos

Fuente de la imagen: http://cort.as/-Hg5H

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