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Amigos con derechos

Los amigos con derecho o amistades con beneficio parecen ser una modalidad de relación vigente, aceptada y popular en nuestros días y sobre todo en parejas jóvenes. Es común encontrar en Internet artículos que describen estas relaciones y recomiendan una serie de reglas para mantenerlas: “no llames para decir buenas noches o buenos días”, “no te enamores”,  “no se comporten como pareja en lugares públicos” y “no pidas lo que no se te ofreció” son algunas de ellas, sin embargo ¿Es posible sostener una amistad con beneficios sin llegar a enamorarse?

Para contestar esta pregunta, podemos revisar la Teoría Triangular del Amor de Robert Sternberg (1998), quien indica que una relación ideal o de amor consumado como él la llama, contiene tres componentes: intimidad, pasión y compromiso. La intimidad se comprende como proximidad psicológica, esa sensación que se experimenta de comprender al otro  y ser comprendido por un amigo, sin ser juzgado. La pasión es la atracción sexual hacia el otro, el deseo de fusionarse y ser ambos uno mismo, y el compromiso es la decisión consciente de estar con el otro, aún cuando falte la pasión o la intimidad.

Pues bien, puede decirse que en una relación de amigos con derecho existe la proximidad psicológica de la amistad, por medio de la intimidad, y el deseo sexual característico de la pasión pero no hay compromisos. Al respecto, la teoría de Sternberg sostiene que mientras menos componentes de los tres mencionados haya en una relación, es menos probable que esta se mantenga.

Analicemos entonces qué sucede con una relación de amigos con derecho: primero, puede que al inicio exista un acuerdo de “no enamorarse” o de solamente tener sexo, sin embargo el contacto físico genera oxitocina, el neurotransmisor que está presente en las experiencias de enamoramiento, y ella envía a nuestro cerebro el mensaje de que se está enamorado. Es importante recordar también que a pesar de las reglas, nuestro medio cultural supone la exclusividad de la pareja, y los celos serán inevitables por alguna de las partes involucradas. Es decir, que por más que se diga que son “solo amigos” siempre se esperará ser el único amigo con derecho del otro amigo. De la misma manera, las emociones y sentimientos no pueden ser controlados a voluntad, por lo que establecer como regla “no enamorarse” es en realidad algo bastante ingenuo.

Así pues a la larga, es bastante probable que debido a la cercanía que proporciona la intimidad y la vivencia de la pasión, alguno de los amigos con derecho termine enamorándose. Estas relaciones son una buena oportunidad para cuestionarse sobre sus causas: ¿son una forma socialmente aceptable de para conseguir sexo? ¿es un intento fallido de sentirse querido por medio de un intercambio sexual casual? ¿son intentos de huir  al compromiso esperando exclusividad al mismo tiempo? ¿son producto del hedonismo o de la pérdida de tradiciones que indicaban el cortejo para formar una pareja? o ¿son acaso  un mecanismo de protección ante constantes fracasos en el intento de alcanzar un amor consumado?

Referencia: Sternberg, R.. (1998) “Teoría triangular del amor”. Madrid: Editorial Paidós.

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