Automotivacion, Calidad de vida, Desarrollo personal, Psicología

Estrategias de automotivacion para alcanzar el éxito y la felicidad

Todos queremos ser felices, de eso no hay duda. Sin embargo en la vida cotidiana nos encontramos con barreras externas que debemos sortear para lograr alcanzar ese estado de gracia y plenitud. Algunas de esas barreras externas pueden ser el tráfico, otras personas, la inseguridad, los problemas laborales, económicos, etc.

No cabe duda que a veces el contexto no favorece nuestro desarrollo y felicidad plena. Ante esta verdad tenemos dos caminos: sentirnos víctimas del mundo y sus injusticias o tomar las riendas de nuestra vida y luchar por la felicidad que merecemos.

Si te decides por la segunda opción, estas son algunas de las estrategias que puedes aplicar para darte a ti mismo la motivación que no encuentras en tu entorno:

  1. Establece metas concretas: trabajar por algo que deseas es una estrategia de motivacion efectiva pues da una razón a la conducta. Si para ti la felicidad está en la obtención de bienes, encuentra fotografías de estos y colocalas en un lugar visible. Cuando lo hagas, asegúrate que estas imágenes evoquen el estado emocional que experimentarás al tenerla. Por ejemplo la fotografía de la casa de tus sueños. Si por el contrario, tu felicidad la encuentras en estados afectivos como la tranquilidad, busca una imagen que la represente. Puede ser un símbolo o un lugar.
  2. Establece planes concretos en tu agenda diaria: la noche anterior, dos horas antes de dormir, establece las actividades a las que vas a dedicar tiempo al día siguiente. Este hábito te hará sentirte en control de tus acciones y te dará más tranquilidad en consecuencia.
  3. Evalúa el logro de tus metas: recuerda hacer una evaluación del logro de tus metas al terminar el día, esto servirá para ver tus resultados y también para hacer las correcciones correspondientes para no frustrarte si hubo algo que no lograste. Respecto a las metas no logradas, analiza si necesitas más tiempo para alcanzar la meta, dividirlo en tareas más pequeñas o adquirir más información. El propósito es saber qué estás haciendo bien y prevenir la frustración de no lograr determinados propósitos.
  4. Reconoce tus esfuerzos y recompensalos: después de un día de trabajo, cuando hayas evaluado si cumpliste o no con tus metas, date una recompensa. Esta debe motivarte y ser proporcional a las tareas que alcanzas una recompensa diaria podría ser un vaso de vino, un chocolate pequeño, un masaje, darte tiempo para tu programa favorito, etc. asegúrate que la recompensa no te provoque problemas de salud como lo hace el consumo de comida rápida.

A manera de conclusión, en la vida cotidiana encontramos situaciones que nos motivan y desmotivan. Sin embargo, no podemos dejar nuestro estado de ánimo y determinación en manos del azar. Es preferible garantizarnos esos estímulos que nos harán avanzar sin detenernos.

Fuente de la imagen: https://goo.gl/images/EDsNUc

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