Autoestima, Psicología

La autoestima como destino

El destino es una fuerza desconocida que obra sobre las personas y los sucesos, sin embargo el control de esta fuerza está más cerca de lo que tu piensas pues está íntimamente relacionada con tu autoestima. Descubre en este artículo, como eso que piensas de tí afecta tu vida presente y futura.

Autoestima

El autoestima es una palabra compuesta que se refiere a la mucha o poca estima que tenemos hacia nosotros mismos. Para que esto sea posible, significa que nuestra propia mente se divide en dos partes: el yo conocido y el yo conocedor. Es decir necesitamos vernos como si fuéramos otra persona para dirigir afectos hacia nosotros. Metafóricamente somos el modelo y el fotógrafo.

Podemos dividir a las personas en dos grupos: los que tienen autoestima sana y  los que no poseen autoestima sana. Aquellos que tienen un autoestima sana, son las personas que emiten afectos positivos como el amor, la honestidad y la fidelidad hacia sí mismo, como una especie de boomerang que siempre regresa hacia el punto del que parte. Por otro lado están aquellos que en su bomerang colocan desprecio, crítica, odio, tristeza y rencor, experimentando esos sentimientos que dirigen hacia sí mismos. No importa cuál de estas personas seas tú, esta es la fuerza “desconocida” que dictará tu destino.

El Destino

La RAE define el destino como:

“Una fuerza desconocida que se cree, obra sobre los hombres y los sucesos”

Me gusta esta definición puesto que ahora descifraremos eso de ” fuerza desconocida”. Cuando no sabemos como funciona algo le atribuimos cualidades mágicas, como el truco de hacerse más largo el dedo pulgar que todos aprendimos en la primaria. En el caso del destino, este es el nombre que se da erróneamente al autoconcepto cuando no se conoce sobre él, cuando desconocemos esa forma en la que pensamos acerca de nosotros mismos el autoconcepto actúa desde nuestro inconciente impulsando muchos de nuestros actos. ¿Cómo es esto posible?

El caso de Martín

Para ilustrar mejor este punto, les compartiré el caso de Martín, quien ha asistido a terapia porque hace algunos meses su ex conviviente le fue infiel. En la primera sesión relata que ha tenido problemas con su actual pareja: ella está molesta con él puesto que no está de acuerdo en que Martín esté revisando su celular, sus gavetas y demás cosas personales buscando “pistas” para confirmar que ella le está siendo infiel.  Martín, tras un par de sesiones reconoce que aún no ha elaborado o cerrado el ciclo de la anterior infidelidad, y que siente aún temor por que su nueva pareja le sea infiel, sin embargo mientras los temas de la terapia se volvían más íntimos, Martín conecta la situación actual con su autoconcepto, se da cuenta de lo que piensa de sí mismo: “No soy merecedor del afecto de una buena mujer”.

Hemos llegado al punto que les quería mostrar, esta idea irracional que compone el autoconcepto de Martín, que a su vez es parte fundamental de su autoestima, ha estado operando en él de manera inconsciente. Sentirse y saberse inmerecedor de ser amado por una buena mujer era una programación que garantizaba un autosabotaje en sus relaciones, pues tener a su lado una pareja que consideraba “buena” era algo simplemente increíble e inaceptable, de manera inconciente pensaba que eventualmente ella encontraría a alguien que si la mereciera y entonces le sería infiel. Lo único que era accesible a la conciencia de Martín eran los efectos de esta creencia irracional: los celos y la conducta controladora que lo impulsaban a revisar las cosas personales de su actual pareja.

Así como Martín, cada uno de nosotros somos portadores de programaciones, sentimientos y creencias que componen nuestro autoconcepto, y que si no nos detenemos a analizar y revelar, operarán conductas en nosotros que no comprenderemos. Por ello es importante hacer paradas en nuestras aceleradas vidas, para conocernos a nosotros mismos, saber que pensamos de nosotros  y hacer los ajustes y aclaraciones necesarias al autoconcepto y asegurarnos de que este no sea una “fuerza desconocida” que obra sobre nosotros y nuestras acciones, sino lo contrario: una imagen positiva que nos guíe hacia la realización de nuestros anhelos.

Fuente: Branden, Nathaniel. (1988) Cómo mejorar su autoestima. España: Paidós

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1 comentario en “La autoestima como destino”

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